domingo, 27 de mayo de 2012

Un duro puñetazo (por no decir otra cosa)

Hay un abrigo en la puerta, cubierto de las aguas negras y lluviosas. Llegaste con él sobre tus hombros y estropeaste el piso, acabado de limpiar.


¿A quienes se les pregunta por las direcciones?, si no paso frente a un kiosco no sé a quién preguntar, si no uso un colectivo, no sé dónde bajarme. Tomé un café, de esos que traen la nostalgia al cuerpo, pero mi cuerpo  ya no siente nostalgia o la nostalgia no recordaba a mi cuerpo-en un punto en que me consumo-, mi cuerpo no me recordaba.
                                                           -Quiero que presten atención a los sonidos, la parte trasera es la que está más desatendida. ¿Pueden?


Hubieron, (en un pretérito no sé cuanto) unos zapatos en la estancia, que te correspondían, que acudían a tú uso tal como tu a ellos al andar. Los veo caminar solos, paseando el recuerdo y la viva imagen de tus huellas arrastradas al entrar, los veo posarse en la mampara y preguntar. ¿Hay alguien?.


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡PAFF!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


...Hay un coma, una espera larga y densa...hay un punto álgido en la angustia, hay dolor.


                                                              -Los que puedan tomen la salida norte, lo demás la salida sur.


Hay una urna que viste tu cuerpo, parece que nada pudo detenerles. El saco y los  zapatos están tristes, hay gentes saliendo por ambas salidas, parece que volvieron a dispararnos. Hay un agujero en mi abdomen, parece que te he extrañado en vano...déjame acompañarte,más que sea en una bolsa. 

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