...ya con todo eso en mi camino, me importaba bien poco si salían cosas buenas.
La mañana siguiente estuvo signada por la muerte, primero un perro en la calle; totalmente descuartizado, algo sacado de una película Coreana, algo de suspense me dije. Luego en la consulta, un niño accidentado que rogaba a su madre hiciera algo para calmar su dolor,-Me duele- le dice,- Amor espere un poquito que ya viene el doctor- responde ella. La verdad es que no vi más el cuadro, quise irme al box y dormir hasta el llamado, la llamada, doña llamada que cambiaría todo. No fuí a trabajar más.
Cuando mi madre estaba sentada en el hospital (sentada después de tres días sin respuesta), me recosté junto a su camilla y decidí hablar de algo que no fueran críticas, algo que no fuera vomitivo, quería hablar de algo que no fuera esa mascara de mierda que me hice cuando partió el papá. Oye compré un sillón por internet, es para enfermos, dicen que según una encuesta Inglesa el 65% de los enfermos que la usó durante la recuperación, mostraron mejorías más rápidas que el resto. Yo quería que la pusiéramos en la pieza de abajo, con la Nina nos vamos para arriba y tu tendrás tu pieza cerca del baño y el pasillo. Tomacito ayer salió campeón con su equipo, estaba súper contento y.... mamá, te estaba hablando.
No sé que pretendía en ese momento, tampoco entiendo qué he pretendido hasta el día de hoy. Tiene que existir alguna razón por la cuál mi vida se convirtió en mierda y de seguro yo soy el culpable. Pero ese día, pude haberle dicho otras cosas a mi vieja. La imagen que me queda, es que la miraba recordando su sonrisa, aún entre tanto tubo y huevada rara, podía encontrar a mi viejita. Cááállate! me dijo ella, mejor agárrame la mano...
... acurrucado en su hombro, recuerdo que mi alma lloraba su pecho desnudo alimentado mi yo lactante, recuerdo haberme comportado como hijo y por sobretodo recuerdo que ella me conocía más de lo que yo a ella. Pero igual hay algo allí con la carta del ermitaño y la rueda, quizá no es tan malo....puede que me halla equivocado.
... acurrucado en su hombro, recuerdo que mi alma lloraba su pecho desnudo alimentado mi yo lactante, recuerdo haberme comportado como hijo y por sobretodo recuerdo que ella me conocía más de lo que yo a ella. Pero igual hay algo allí con la carta del ermitaño y la rueda, quizá no es tan malo....puede que me halla equivocado.
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