sábado, 28 de agosto de 2010

Prejuicio 1

1

En la oscuridad, una mueca
Del insecto que ha surgido entre la mugre y el piñén
Un demonio cuya génesis ha sido obra de cada uno de notros
En la oscuridad, una mueca
La burla hipócrita del perverso que se toca pensando en un cerdo
De las palabras que formuló un semidiós criollo
Aquel que bebe del contenedor de basura,
Ese que sorbetéa de sus dedos un fluido amarillo o gris…
…de una vagina solitaria y enferma, una gonorréica y putrefacta.
Allí sigiloso y titubeante murmulla
Dice ser hijo del hombre dice, ser hijo de alguien
En la oscuridad, una mueca
De ese que ha quemado biblias y ha destruido cruces
Con el rostro quemado, acuoso de un pus pestilente y verdoso
Con el rostro muerto, lacerado, embarrado y sudoroso
¡Haaa Dios mío! Gritaba…. ¡Haaaa Dios mío!
La noche se tornaba lóbrega y de niebla espesa
Él, embestido del negro propio de la calle
Es el Catoblepas, es un ser demoniaco, es una muerte tibia en el susurro de la noche
Y En la oscuridad, una mueca
¡haaaaaaaaaaaaaaarg!
El disparo del prejuicio le calaba en el cráneo
Su agonía se esparcía en un grito por toda la ciudad norteña
Podíamos degustar el pecado principal en el aire
Se tocaba el pene, decían, se tocaba siempre
Su olor, era inconfundible, bocanadas de él podían extinguir el soplo del aroma marino
Era una mueca tenebrosa.

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