Se conducen por las calles, miran para ambos lados antes de cruzar. Los hay blanco y azules, verdes hubieron pero ya no hay más. Francisco dice verlos cada dos a tres días, como siempre sobre sus ruedas, dice que sobrevuelan la ciudad por las noches y que se posan en ciertas casas montando la guardia por un tiempo. Jamás he visto uno, no es que no crea en ellos (dicen que se debe creer para verles) tan solo que no he tenido la suerte de otros.
Las noches son turbias aquí y en la China, los ojos de la gente buscan el cielo y se pierden entre la basura nocturna, quizá porque nadie comprende lo que es ver lo que otros no. Gonzalo dijo que pasaron tres por su casa ayer, que todos eran azules y que giran como espirales, que no había podido fotografiarlos, pero que su padre logró seguirlo hasta la puerta para ver en ellos la respuesta a su problema. Es que sí, definitivamente resuelven problemas, ahora quizá no de la forma esperada, pues siempre idealizamos las cosas. No yo creo que es natural, la gente los ve, les saluda y espera ver la solución, siempre que uno pasa por frente a la gente o muy cerca, parece prolongarse un silencio y hacerse eterno el momento.
Las noches son turbias aquí y en la China, los ojos de la gente buscan el cielo y se pierden entre la basura nocturna, quizá porque nadie comprende lo que es ver lo que otros no. Gonzalo dijo que pasaron tres por su casa ayer, que todos eran azules y que giran como espirales, que no había podido fotografiarlos, pero que su padre logró seguirlo hasta la puerta para ver en ellos la respuesta a su problema. Es que sí, definitivamente resuelven problemas, ahora quizá no de la forma esperada, pues siempre idealizamos las cosas. No yo creo que es natural, la gente los ve, les saluda y espera ver la solución, siempre que uno pasa por frente a la gente o muy cerca, parece prolongarse un silencio y hacerse eterno el momento.
Los blancos que se han perdido a veces por ahí, van a parar al basurero, a los parques, a las plazas, peladeros, espacios yermos e incluso a la estratosfera o más allá. Los azules en cambio, siguen dando vueltas, son de aquellos que permanecen ante cualquier duda, vacilación, temor u desesperanza, ellos caminan siempre en círculos en rededor de quien los bota, Álvaro dice que le siguen incluso cuando va al baño o a dormir. Francisca, Soledad y Victoria comentan en la escuela que los ven correr tras algunas compañeras nuestras, a veces los ven amontonados en la sala de clase, como si allí los fuesen a dejar. Mi padre, mi hermana y Don Miguel dicen que se acumulan en el trabajo, que se ven los montoncitos agrupados en distintos rincones, que se van depositando en el suelo como la caspa en el hombro, púes de seguro nadie lo nota. Yo sí yo lo hago, veo sus tristes formas caminar sin rumbo en el intento de reconocer a su dueño, como un perro abandonado en la carretera, así deben de sentirse lo sueños cuando se desechan. Quiera Dios que al menos cuando hubieran muchos de ellos reunidos hubiese paz, pero aún así la gente los bota y en lo montones deposita su rabia, nadie desea ver morir un sueño, pero por su corta vida… Se de muchos que han visto y matado a algunos.
Tus escritos siempre tienen una cosa loca que no puedo descubrir!
ResponderEliminar¿qué eran las luces?
Besos