Has pensado golpearme…. ¿a mí? El que escupe sin escrúpulos,
¿Eres capaz? Entonces hazlo, golpéame, dame ese puño… tú que auguras el porvenir tras el cristal de mi mente y que albergas en mí, en mi ser, tu viuda alma estalactita. Has corrompido cada pequeño espacio del vacío pedregal alma mía, azules entonces tornamos nuestros fuertes, la guerra siquiera comenzaba, pero tú…tú…tu sombrero que revienta las olas de la insana locura, te mientes abriendo el bosque al paso de un hombre nuevo, dejándote rasgar completa a la inopia del primer imbécil que llena tu tumba de flores, no estás muerta, ni yo.
………. Rasgar, eso es, rasgar, al éter que corrompió tu verdad, tu manantial, el verdadero herrero…. Que forjó la armadura del sesgo en ti, del héroe que resistió la infamia y se casó con la desidia solo por ti. Ahora, que es tan tarde como la muerte, solo deseo verte delirar una vez más, una vez y para siempre, una para ir en paz… pues del aire que exhalas en cada pausa, viví cada prostituta primavera y hoy que regresa a mí, tan amazónica como jamás vi, tan venusiana como la primera mía, entonces puede ver, que nada hice por ti, más el daño, es todo mío, por ello yo crecí.
¿Eres capaz? Entonces hazlo, golpéame, dame ese puño… tú que auguras el porvenir tras el cristal de mi mente y que albergas en mí, en mi ser, tu viuda alma estalactita. Has corrompido cada pequeño espacio del vacío pedregal alma mía, azules entonces tornamos nuestros fuertes, la guerra siquiera comenzaba, pero tú…tú…tu sombrero que revienta las olas de la insana locura, te mientes abriendo el bosque al paso de un hombre nuevo, dejándote rasgar completa a la inopia del primer imbécil que llena tu tumba de flores, no estás muerta, ni yo.
………. Rasgar, eso es, rasgar, al éter que corrompió tu verdad, tu manantial, el verdadero herrero…. Que forjó la armadura del sesgo en ti, del héroe que resistió la infamia y se casó con la desidia solo por ti. Ahora, que es tan tarde como la muerte, solo deseo verte delirar una vez más, una vez y para siempre, una para ir en paz… pues del aire que exhalas en cada pausa, viví cada prostituta primavera y hoy que regresa a mí, tan amazónica como jamás vi, tan venusiana como la primera mía, entonces puede ver, que nada hice por ti, más el daño, es todo mío, por ello yo crecí.
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