martes, 30 de marzo de 2010

Desidia, error, lamento y perdón.-

Quien fuese, en el presente o pasado, humillado cuan barato show circense he alimentado el rencor, viste de cueros ahora, clava esas estacas en el corazón. Mal entendí aquella ocasión la peculiar forma en que besaste mi mejilla. Téngalo ahora presente dama en cuatro trapos, ni el lino más puro, ni el ocre de tus ropajes camufla tu ineptitud, ¿adecuado? No creo que exista error mas grave, cuando me he vuelto una gacela del pensamiento, se agujera cuan esponja mi alma y padezco el mal del tiempo muerto.
Comencé mirando un vacío, luego deleitado con ese argumento, me arrojé precipitado en cambiarte y cambiarnos…tus ojos, los míos, los de otros serán. ¿Piensas? ¿Qué piensas? Tamaña duda cabe en mi solapa, muestra ese rociado cuerpo cavernoso y destruye lo que hicimos con ardor. Labré junto a ti la nueva tierra, el pedazo de cielo que el mundo nos brindó, ahora que hemos progresado en el cultivo, mira hacia atrás, eso era maleza entonces, hoy parece cambiar…no hay cultivos ahora… no habrá jamás… ¿Devienen nuevos pensamientos? Ampliar el cajón, abrir el ataúd y lidiar con la muerte, es más fácil que pedirte perdón.

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