Cuando me da la gana de salir a caminar, siento que mis pies comienzan
a inquietarse y de pronto es como si el tiempo me atrapara, todo para decirme
que es más urgente ir al frente que detenerme en el asiento. Corro y encuentro
que atrás es adelante, no hay lados, solo lo frontal y mi cabeza no vuelve
atrás.
Pedí venir a acompañarlos y me duele tener que hacerlo sin entender
otros propósitos, me desgané viviendo y quiero desganarme viviéndome. Si salgo
a tomar aire, jamás puedo asirlo con la mano, no puedo “tomarlo”, pero de lo
que puedo hacer, lo tomo y me acompaño en ello. Cuando quiero sentirme solo, no
me siento, me finjo sentirme y me miento, pues tu ausencia me acompaña y
decidimos fugarnos juntos. Cuando quiero, solo deseo y no siempre deseo querer
lo que quiero.
Si pudiera ir hacia atrás en el tiempo, iría hacia Asia y te buscaría,
precisamente para no encontrarte y seguir fingiendo. Quiero plantarme, regarme
y verme crecer, que me podes y me digas verde y luego maduro. Quiero que me
atrapes con una sola mano y me liberes y volar turbio, cayendo para que me
aplastes con un pie descalzo, un pie.
Latiré dentro de un cuerpo y volveré a llorar, saldré con la angustia
de querer volver y me atormentaré toda una vida con hacerlo, voy a viajar hasta cansarme para llegar a nuestras tumbas,
pasaré junto a la mía y con un suspiro, sabrás que vendré de nuevo para seguir
el mismo juego. Vas a estar de frente cuando te de la espalda y me verás correr
hasta perderme, luego seremos dos viéndonos la sombra mientras nos perdemos en
nuestras propias vistas. Si esto me enreda y lo hacemos, perdámonos de nuevo y
vivamos el mismo juego.
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