miércoles, 28 de noviembre de 2012

Dharma


Cuando me da la gana de salir a caminar, siento que mis pies comienzan a inquietarse y de pronto es como si el tiempo me atrapara, todo para decirme que es más urgente ir al frente que detenerme en el asiento. Corro y encuentro que atrás es adelante, no hay lados, solo lo frontal y mi cabeza no vuelve atrás.

Pedí venir a acompañarlos y me duele tener que hacerlo sin entender otros propósitos, me desgané viviendo y quiero desganarme viviéndome. Si salgo a tomar aire, jamás puedo asirlo con la mano, no puedo “tomarlo”, pero de lo que puedo hacer, lo tomo y me acompaño en ello. Cuando quiero sentirme solo, no me siento, me finjo sentirme y me miento, pues tu ausencia me acompaña y decidimos fugarnos juntos. Cuando quiero, solo deseo y no siempre deseo querer lo que quiero.

Si pudiera ir hacia atrás en el tiempo, iría hacia Asia y te buscaría, precisamente para no encontrarte y seguir fingiendo. Quiero plantarme, regarme y verme crecer, que me podes y me digas verde y luego maduro. Quiero que me atrapes con una sola mano y me liberes y volar turbio, cayendo para que me aplastes con un pie descalzo, un pie.

Latiré dentro de un cuerpo y volveré a llorar, saldré con la angustia de querer volver y me atormentaré toda una vida con hacerlo, voy a  viajar hasta cansarme para llegar a nuestras tumbas, pasaré junto a la mía y con un suspiro, sabrás que vendré de nuevo para seguir el mismo juego. Vas a estar de frente cuando te de la espalda y me verás correr hasta perderme, luego seremos dos viéndonos la sombra mientras nos perdemos en nuestras propias vistas. Si esto me enreda y lo hacemos, perdámonos de nuevo y vivamos el mismo juego.

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